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Portada  |  06 abril 2021

Polémica Diplomatura de Resistencia al Neoliberalismo en la UBA dirigida por Adolfo Pérez Esquivel

Un programa sesgado que busca dar tinte académico e institucional a una ideología minoritaria.

“La emergencia y multiplicación de proyectos y experiencias gubernamentales progresistas y/o de centroizquierda contemporáneos resignifica y recupera identidades ‘propias’ y sentidos que aparecen disputados por el retorno de derechas neoconservadoras”, señala la "Diplomatura sobre Movimientos Sociales, Derechos Humanos y Resistencias frente al Neoliberalismo”, que se dicta en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Según publicó el sitio infobae, entre las asignaturas que formarán a los futuros agentes del progresismo se encuentran “Los derechos de los pueblos [y los] desafíos vinculados a la construcción de paz”; “Movimientos sociales”; “Campesinado, pueblos originarios e interculturalidad”; “La agenda de la (in)seguridad en los think tanks y agencias regionales”; “Economía social y cooperativismo”; “Violencia institucional y vulneración de derechos en contextos de encierro”; “Feminismos y perspectiva de género”, etc.

La diplomatura reconoce que las “transformaciones” que atraviesa América Latina se dan en el marco de “determinadas tendencias de la economía y el sistema-mundo capitalista, signado por la presencia creciente de capitales trasnacionales y de corporaciones”.

Aunque se hace referencia al “enriquecimiento de matrices ideológicas” y a “la diversidad de las acciones colectivas”, el sesgo es claramente sectario.

“Las pujas [N. de la R: entre progresismo y neoliberalismo, se entiende] se traducen en la búsqueda por edificar e institucionalizar espacios ‘comunes’ o distintos ‘regionalismos’ y por el debate centrado en la ampliación o restricción de derechos fundamentales”, sigue diciendo la presentación de esta Diplomatura, dirigida por el premio nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y con la coordinación académica de Sonia Winer.

Entre las asignaturas que formarán a los futuros agentes del progresismo se encuentran “Los derechos de los pueblos [y los] desafíos vinculados a la construcción de paz”; “Movimientos sociales”; “Campesinado, pueblos originarios e interculturalidad”; “La agenda de la (in)seguridad en los think tanks y agencias regionales”; “Economía social y cooperativismo”; “Violencia institucional y vulneración de derechos en contextos de encierro”; “Feminismos y perspectiva de género”, etc.

“La diplomatura pretende abordar una perspectiva superadora -se lee en el ítem “Propuesta Pedagógica”-, desde una ciencia social crítica que pondere la generación de un saber académico capaz de confrontarse de modo dialéctico a una realidad social en conflicto, a fin de producir prácticas pensadas y superadoras del actual estado de cosas”.

Traducción: es la institucionalización con tinte académico de una ideología que expresa valores minoritarios. Resulta chocante la naturalidad con la cual ciertas corrientes -apalancadas por hegemonías políticas transitorias- colonizan instituciones que, por su carácter público, deberían reflejar pluralidad, y las ponen al servicio del adoctrinamiento.

Esto a la vez refleja la concepción de que la función de las instituciones educativas es, antes que enseñar, “concientizar”. La universidad deja de ser el lugar para acceder al acervo de saberes acumulado por la humanidad, para ser inoculado con algo que llaman “espíritu crítico” pero que no lo es. Porque el espíritu crítico es una derivación de la formación. De una formación enriquecida por diferentes visiones.

Sin conocimiento, el espíritu crítico es charlatanería. Y fanatismo. Lleva a cerrarse o negar todo lo que no entra en los esquemas adquiridos.

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