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Portada  |  28 octubre 2020

Hallaron clavos y otras pruebas que creen que son de la crucifixión de Jesús

Además, los investigadores también encontraron rastros microscópicos de madera y hueso incrustados en las piezas de metal, lo que respaldaría su versión o, por lo menos, que alguien fue crucificado.

Un nuevo estudio respalda una teoría que surgió hace nueve años. Podrían haberse hallado nada más y nada menos que los clavos utilizados para crucificar a Jesús, según un nuevo estudio de la Universidad de Tel Aviv.

En 2011, un documental llamado 'Los Clavos de la Cruz', presentaba las teorías del investigador Simcha Jacobovici, que aseguraba haber hallado dos clavos de hierro que podrían haberse usado en la crucifixión de Jesus, hace 2.000 años.

Además, los investigadores también encontraron rastros microscópicos de madera y hueso incrustados en las piezas de metal, lo que respaldaría su versión o, por lo menos, que alguien fue crucificado.

La investigación de un grupo de especialistas de la Universidad de Tel Aviv - que ha sido publicada en la revista 'Archaeological Discovery' -, ha verificado que, efectivamente, los clavos tienen 2.000 años de antigüedad, aunque ha vuelto a reactivar la polémica que en un principio suscitó este tema entre los expertos.

El hallazgo se hizo en una tumba del siglo I que pertenecería al sacerdote Caifás, lo que, según apuntan en el estudio, "es de profundo interés porque en el Nuevo Testamento el sumo sacerdote Caifás fue el responsable de pasar a Jesús a los romanos, quienes luego lo enviaron a la cruz".

"Basándonos en la evidencia colectiva, concluimos, con considerable confianza, que los clavos sin procedencia son los clavos perdidos excavados en la tumba de la familia Caifás en 1990 y, además, que estos clavos se utilizaron en una crucifixión", concluyen.

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