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Portada  |  01 junio 2019

Un pacto de amor: prestará su vientre para que su hermano pueda ser padre

Ella es Romina, una mujer que tomó la decisión de ayudar a su hermano y su pareja, aquejados por un deseo que parecía esquivo desde lo biológico y que hoy, gracias a su gesto altruista, a la Justicia y la ciencia puede llegar a convertirse en realidad.

Angustia, desesperanza, ansiedad e incertidumbre son muchos de los sentimientos comunes que rodean a las parejas que no pueden disponer de la posibilidad biológica de tener un hijo o encuentran serias dificultades a la hora de concebirlo.

Sin embargo, hay otros escenarios u alternativas que dibujan una esperanza en el horizonte, tal es el caso de la historia que involucra a los oriundos de Córdoba, Romina Mondragón, su hermano Julián y su mujer, Andrea Verino.

Romina, quien de manera amable atendió a Telefe Noticias, tiene 31 años, reside en Tanti, una localidad situada a 15 kilómetros de Carlos Paz, está casada y tiene cuatro hijos, los dos mayores, de 7 y 10 años y los más pequeños, uno de cuatro y otro de dos años.

Es una Doula, denominación que refiere a la tarea de mujeres que ya han sido madres y que acompañan e informan a otras durante el proceso de embarazo, parto y post parto. Una labor de apoyo emocional a partir de las vivencias internas derivadas de la experiencia.


Romina y sus tres hermanos, a su derecha Julián

Es la única mujer entre sus tres hermanos varones, uno de ellos Julián, el otro protagonista del relato. Un Cordobés de 45 años, de oficio técnico mecánico y encargado de arreglar las distintas máquinas tragamonedas de un casino ubicado en la capital de la provincia.

“Siempre tuve una relación excelente con todos, pero con el que más me traté siempre es con él. Es mi hermano mayor, me ha cuidado siempre de chica, es mi protector y con él tengo una relación afianzada”, contó Romina.

Julián y su esposa, Andrea Verino, como suele ocurrir con todas las parejas consolidadas planificaron su proyecto familiar. Una iniciativa que encontró una dolorosa barrera en el año 2003, en ocasión de un diagnóstico de cáncer muy avanzado que requería de tratamientos oncológicos.


Julián y Andrea

En aquel entonces, Andrea, de profesión odontóloga, debió someterse a varias sesiones de quimioterapia y otras tantas de rayos para combatir a la adversidad que el destino había puesto en sus vidas.

El sinfín de procedimientos a los que debió someterse afectó la calidad de sus óvulos, lo que imposibilitaba cualquier tipo de gestación natural o por métodos de fertilización. El sólo hecho de recibir hormonas en los mismos podría reactivar las células cancerígenas y dar curso al avance de la enfermedad.

“A mí me dolía mucho lo que ellos vivían porque mi cuñada estuvo presente en dos de los nacimientos de mis hijos y veía que por más que podía alegrarse porque yo traía una criatura al mundo. Imaginaba su sensación de verme que podía tener hijos y ella no, entonces eso me generó mucha angustia de que no pueda serlo”, señaló.

Ante este escenario adverso, Julián y su mujer habían pensado en otras alternativas. Primero buscaron el camino de la adopción, pero este resultó infructuoso y luego contemplaron la posibilidad de subrogación de vientres en Estados Unidos, con eje en algunos ejemplos de famosos como Marley o Luciana Salazar, aunque los altos costos bastaron para desistir esta oportunidad.

Las opciones se desvanecían como granos de arena en el viento y la resignación ganaba paso en la voluntad de ambos por cristalizar un proyecto familiar.

La opción de vientre subrogado en Norteamérica aparece como natural por la legislación imperante en el territorio que da cuenta de un proceso mecanizado. No obstante, los costos onerosos de estos trámites rondan entre los 140-150 mil dólares como piso. Valores que incluyen un abogado, agencia, centro médico, una donante de óvulos, el donante de esperma, la obstetra y demás elementos de un circuito, muchas veces inviable para los bolsillos nacionales.


“YO OFREZCO MI VIENTRE PARA ENGENDRAR A TU BEBÉ”

Más allá de las dificultades planteadas, esta historia tendría reservado capítulos especiales para sus futuras páginas. Matices que fueron explicados por algunos de sus protagonistas.

Según Romina, el primer giro de los acontecimientos ocurrió mientras observaba un programa de televisión, donde se exhibía que una pareja homosexual había podido materializar su deseo de ser padres, gracias a una amiga mendocina que les prestó su vientre.

En este marco y preocupada por lo que vivían su hermano y su cuñada, se valió de un impulso inspirador para escribirle a Andrea.

“Le conté lo que pasaba, ella me dijo que justo vio lo mismo y ambas no sabíamos que acá se podía subrogar vientres. Empezamos a pensar de qué manera hacerlo, cómo y quién podría prestarnos un vientre”, explicó.

De esta forma y pese a una promesa inicial de búsqueda de alternativas, Romina ya tenía meditada su decisión personal. Luego de varias charlas anteriores con su marido, donde le expuso su intención, sólo bastaba asegurarse que en el país era posible materializar su deseo.

“Averiguando posibilidades le dije a Andrea que si se podía llegar a hacer acá yo ofrecía mi vientre para engendrar a su bebé”, añadió.

La sorpresa invadió a Andrea, cuyo rostro desconcertado mutó a una mueca de esperanza. La misma que advirtió Julián, quien, en un principio, pensó en una conducta impulsiva de su hermana, pero luego percibió la convicción de su mensaje.

“Ellos se asombraron muchísimo y veían una luz de esperanza. Hace un par de años atrás, mi cuñada había tenido un intento de poder gestar y los médicos le repitieron que su estado de salud imposibilitaría su anhelo.”, reveló.


Julián y Romina, su "angel protector" como lo define a él.

Más allá del amor a su “ángel protector”, como define a su hermano, el poder decisorio de Romina no deja resquicio a ningún tipo de confusiones, según lo que se desprende de sus palabras.

“Nunca sentí ningún tipo de confusión después de haber dicho que sí y de iniciar todos los trámites. Tengo en claro que ese bebé no va a ser mío, sí mi sobrino/a (risas). A pesar de que algunos me han preguntado si no necesito un psicólogo, sé que no necesito nada de eso porque tengo bien en claro lo que voy a hacer”, afirmó.

A partir de ahí, Andrea encontró una amiga que le sugirió una persona idónea para este tipo de trámites. De forma tal que acudieron al estudio del abogado Nicolás Gigena, un profesional muy requerido en la provincia, y en otros puntos del país, para casos de subrogación de vientres.

“Nicolás nos dijo que había muchas posibilidades, sobre todo por la condición de ella, lo que padecía y su edad también avanzada. Ahí nos embarcamos con todo lo que necesitábamos a nivel trámites. Él presentó rápidamente los papeles a la Justicia y nosotros a los pocos meses ya habíamos visto a la jueza y nos había dado el visto positivo”, puntualizó.

Con respecto a la reacción de sus cuatro hijos frente a su iniciativa, Romina mencionó que sólo la compartió con los dos mayores - de 7 y 10 años – quienes, desde su perspectiva, “están ansiosos”.

“Ellos saben cómo va a ser el procedimiento y lo que va a suceder. Por ahí lo entienden, muchas veces de una forma distinta a nosotros. Cuando les dije que la tía Andrea iba a ser mamá, pensaban que el bebé ya estaba en camino y les tuve que aclarar que faltaba otro proceso, pero bueno es normal porque no manejan tiempos los niños”, justificó.


¿EN ARGENTINA? ES VIABLE LA GESTACIÓN POR SUSTITUCIÓN

Según el abogado interviniente en el caso, Nicolás Gigena (M.P. 1-36706), en el país es “totalmente viable” la gestación por sustitución o transferencia embrionaria, a pesar del común denominador del público que desconoce esta realidad.

“Ya hay más de 40 casos y todos después de la reforma del Código Civil en el 2015 donde la totalidad de las sentencias fueron favorables. Por supuesto que hay que armar todo un andamiaje jurídico”, sostuvo Gigena a este medio.

Un vacío legal en el Código Civil fue el resorte estratégico utilizado por el letrado para gestionar el trámite judicial que habilitaría al deseo de Romina y Andrea.

“Cuando se sancionó la ley del nuevo Código, el artículo donde contemplaba la gestación por sustitución quedó afuera porque hubo ciertas presiones de la Iglesia, debido a que esto permite que las personas homosexuales puedan llevar adelante su proyecto familiar”, informó.

En tal sentido, Gigena refirió que el artículo 19 de nuestra Constitución Nacional es una “puerta abierta” que autoriza el accionar de los abogados en estas causas porque “todo lo que no está prohibido, está permitido”.


En el país hay más de 40 casos, todos con sentencias favorables, destacó Gigena

“Básicamente lo que se le presenta al juez es que, si no dicta una sentencia favorable, en relación al pedido de autorización que uno hace para que se lleve adelante esta transferencia embrionaria, se violan todos los derechos surgidos de la Constitución. Aquellos que suscribió nuestro país con organismos internacionales como la convención de los derechos del niño, de los derechos humanos, entre otros”, argumentó.

De este modo, todo individuo o ciudadano residente en la República Argentina goza del derecho a llevar adelante su proyecto familiar y esto como tal es “parte de un derecho humano”.

La jueza Mónica Parrello, titular del Juzgado de familia de Córdoba, acogió el caso y dictó sentencia favorable el pasado 13 de mayo. Un fallo en sintonía con los tratados internacionales y con sustento en el derecho a la no discriminación.

En este punto, el representante legal puntualizó que, una vez que la magistrada se expidió a favor de la transferencia embrionaria, dejó en claro que el niño/a que nazca debía registrarse con el nombre de sus padres intencionales de modo que no se vea afectada su identidad e historia gestacional.

“Aquella persona que gesta no tiene ningún tipo de vínculo filial con el bebé, lo hace por una cuestión altruista. Dentro de la documentación que presentamos en este caso, se incluyó un acuerdo de libertad procreacional que rige la relación entre los padres intencionales y la gestante”, informó.

Asimismo, Parrello subrayó que, llegado el momento, el potencial niño o niña tendría derecho a conocer su historia gestacional.

“UN ACTO DE AMOR SUPREMO”

“La jueza me dijo que fue un acto de amor supremo”, contó Romina a Telefe, al tiempo que aclaró que es el primer caso en Argentina donde dos mujeres, en simultaneo por este tipo de hechos, podrán tomar licencia por maternidad. Una por haber gestado y la restante para ocuparse del bebé.

“En el momento que ella nos vio entrar a la sala, antes de saludarnos, nos dijo que no pudo dormir en toda la noche pensando en nosotros. Esto le impactó. Después cuando habló con nosotros nos expresó que, desde el momento que escogió el caso, sabía que era un sí y que no había vuelta atrás”, recordó.

El tratamiento será a través de una técnica de reproducción asistida denominada ICSI, la cual se llevará a cabo en Córdoba capital y en un centro de fertilidad escogido por la pareja. El procedimiento incluye la implantación en el útero de un óvulo donado por una anónima y esperma de Julián.

A la luz de la considerable repercusión pública que tuvo su gesto altruista, Romina destacó que una gran cantidad de mujeres se comunicaron con ella en búsqueda de información, con la ilusión a cuestas de encontrar vías alternativas que hagan frente a las dificultades de procreación.

“Ojalá nuestro caso sea pionero en este tipo de cuestiones. Yo sueño que otras parejas que están sufriendo tengan la posibilidad que tuvieron Andrea y Julián. En nuestro país es factible de realizarlo, hay otras formas y ojalá en algún momento se pueda legalizar definitivamente la subrogación de vientres”, finalizó.

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