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Portada  |  25 mayo 2021

Revolución de Mayo de 1810, una minoría porteña ilustrada encendía la llama de la libertad

Un año antes, el abogado Monteagudo había gritado a los cuatro vientos, en la rebelión de Chuquisaca: “Hasta aquí hemos tolerado esta especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria (…) Hemos guardado un silencio bastante análogo a la estupidez”. Bernardo terminará preso de la corona española, pero habrá plantado la semilla de los sucesos ocurridos en ese Mayo porteño de 1810.

Buenos Aires era una aldea habitada por 44 mil habitantes, en una extensión de poco más de 6 kilómetros cuadrados, pero hervía de principios republicanos, antimonárquicos, en un pequeño grupo de abogados y comerciantes, abrasados por ideas de la Ilustración; Rousseau, los inflamaba de certezas libertarias: “El hombre nace libre pero en todas partes se encuentra encadenado”; la Revolución Francesa, ya inmortal, dará letra a cada uno de los actos de esa lucha encarnizada con el decadente reinado de Fernando II.

En ese territorio profundo que Moreno, Belgrano, Castelli, entre otros ilustres pretendían ganar para la causa emancipatoria, vivían entre 500 mil y 700 habitantes, básicamente indígenas, afroamericanos y mestizos de ambos orígenes con españoles. El interior del extenso pero deshabitado territorio comerciaba cómodamente con los españoles sus productos rurales y artesanales. En adelante, serán muy difíciles de convencer de que la revolución en marcha los tendrá como beneficiarios.

El “trastorno vecinal”, dirá José Ingenieros, ocurrido en Buenos Aires en 1810, puso en tensión dos sectores irreconciliables en esa hora inaugural: “Al día siguiente de instalarse la Junta (patria, que reemplazó al Virrey en el gobierno) nadie ignoraba que reñían en su seno dos tendencias, los que actuaban para hacer una verdadera Revolución, y los que se mezclaban en ella para impedirla”. Entre los primeros se enrolaba Mariano Moreno; lideraba a los segundos Cornelio Saavedra.

El proceso político revolucionario tuvo tres actos claves en ese amanecer de pueblo libre. El primero fue la deportación a las Islas Canarias del Virrey depuesto; El segundo fue la destitución del Cabildo de Buenos Aires, “por los repetidos ultrajes que ha inferido a los derechos de este pueblo”, y su reemplazo por un nuevo Cabildo. El tercero se considera la decisión más importante de la Junta Revolucionaria: desconocer a las autoridades españolas que se consideraban legítimas.

Para el revisionismo histórico, la Revolución fue extraviando sus propósitos según comenzaron los contrastes militares lejos de Buenos Aires; el hecho más revolucionario quedó plasmado en la Asamblea del año XIII, y con la declaración de la Independencia ya poco quedaba de aquel rumbo emancipatorio de la célebre “minoría porteña ilustrada” que hizo posible el irrevocable Mayo de 1810.

Redacción: Néstor Pérez - Telefe Noticias - Telefe Córdoba

 

 

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