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Portada  |  09 diciembre 2019

Alguien tiene que ceder: historia de los traspasos presidenciales

Desde el regreso de la democracia (1983) hasta la asunción de Mauricio Macri (2015), la historia de las circunstancias en que los presidentes argentinos asumieron y cedieron el poder.

Desde las elecciones del 30 de Octubre de 1983, que le otorgaron una amplia victoria a Raúl Alfonsín, Argentina ha atravesado 9 procesos electorales. Son 12 los presidentes que, desde entonces, han ejercido el poder, dos de ellos con mandatos consecutivos. 

Tanto en el caso de Carlos Saúl Menem como en el de Cristina Fernández puede entenderse que no existió traspaso de mando, ya que, después de las elecciones, el poder continuó en manos de la misma persona. 

Cuatro de los presidentes, aunque constitucionales, no fueron elegidos a través del sufragio. Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saa, Eduardo Camaño y Eduardo Duhalde no tuvieron ceremonias protocolares de asunción. Sí prestaron juramento en el Congreso de acuerdo a lo establecido en la Constitución Nacional, pero no recibieron el bastón de mando de manos del presidente anterior. 

De modo que, desde el regreso a la democracia, sólo en 6 oportunidades los argentinos hemos sido testigos del traspaso de mando presidencial, que supone que el presidente saliente entregue bastón de mando al presidente electo. 

De hecho, tanto el bastón de mando como la banda presidencial no constituyen requisitos jurídicos de la asunción. Es decir, no es necesario que un presidente argentino reciba ninguno de los dos atributos para considerarse presidente.

El bastón de mando es una tradición instalada desde la asunción de Domingo Faustino Sarmiento en 1868, que se replica a los fines ceremoniales. 

La banda presidencial es un símbolo patrio, del mismo modo que lo es, por ejemplo, la escarapela. 

No existe hasta la actualidad una ley que defina el protocolo a seguir durante la ceremonia de asunción. La Constitución Nacional define el juramento que deben hacer los presidentes al asumir, la única constante de los últimos 36 años, y también establece que ese juramento debe realizarse en el edificio del Congreso de la Nación. 

Sin embargo, el Reglamento de Ceremonial de la Presidencia - un compendio que no posee fuerza de ley, publicado en los años sesenta por autoridades administrativas- establece que la ceremonia debe realizarse en el Salón Blanco de la Casa Rosada, discrepancia que disparó el conflicto en el traspaso de poder entre Cristina Fernández y Mauricio Macri. 

Desde 2003 y hasta la actualidad, la única ocasión en que existió alternancia del poder político en la presidencia, fue en la ceremonia por la cual asumió Mauricio Macri. Aunque existió alternancia, no existió cesión de poder, ya que Cristina Fernández se negó a entregar el bastón de mando y, en cambió, renunció 12 horas antes de la asunción de Macri. 

Por este motivo, la ceremonia que tomará lugar el martes 10 de diciembre a las 9:30 hrs puede considerarse histórica para la democracia argentina: en primer lugar, el traspaso implicará la alternancia del poder político como no ocurría desde 1999. Por otro lado, convertirá a Mauricio Macri en el único presidente no peronista que culmine su mandato - al menos- desde el regreso a la democracia en 1983.  

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