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Portada  |  14 junio 2019

Mundial femenino: las chicas argentinas dejaron todo, pero no pudieron con Inglaterra

La resistencia argentina en Francia-2019 duró 150 minutos. Tras el histórico 0-0 ante Japón, el primer punto de la Albiceleste en un Mundial femenino, un centro perfecto de Beth Mead desde la derecha lo aprovechó sola en el segundo palo Jodie Taylor (62).

Argentina volvió a ofrecer una resistencia heroica, con una monumental Vanina Correa, que atajó un penal, pero perdió 1-0 ante Inglaterra, este viernes en El Havre, por lo que necesita ganar a Escocia en el tercer partido para seguir soñando con los octavos del Mundial.

La resistencia argentina en Francia-2019 duró 150 minutos. Tras el histórico 0-0 ante Japón, el primer punto de la Albiceleste en un Mundial femenino, un centro perfecto de Beth Mead desde la derecha lo aprovechó sola en el segundo palo Jodie Taylor (62).

Ya clasificada para octavos, queda al frente del grupo D Inglaterra, con seis puntos, seguida por Japón que suma cuatro. Argentina, con uno, y Escocia, que no ha sumado, jugarán el miércoles en el Parque de los Príncipes.

Este viernes en El Havre el partido tuvo un sentido único, con Inglaterra constantemente buscando las fisuras de la defensa argentina, de nuevo un bloque compacto y solidario, capaz de aguantar un auténtico asedio a su área.

Como ante Japón, con su atajada en el minuto 90, la arquera Correa se inventó un puñado de milagros para mantener a Argentina con vida durante una hora.

En el primero, un penal cometido por Ruth Bravo sobre Alex Greenwood, ganó la partida a Nikita Parris, una de las sensaciones del fútbol europeo.

La nueva jugadora del Lyon lanzó a la izquierda de la arquera, que voló para meter un manotazo y despejar el balón hacia el poste, en una intervención de altísimo nivel (28).

De nuevo Correa, la única jugadora del equipo que ha estado en los otros dos Mundiales disputados por Argentina (2003 y 2007), salvó el 1-0 al sacar el pie en un remate a gol de Mead (42).

La lista se amplió en el 51, con unos puños para despejar un remate a bocajarro de Parris, autora de una volea potentísima desde el punto de penal.

Finalmente la superioridad inglesa quedó plasmada en una jugada en la que Correa, elegida jugadora del partido pese a la derrota, no pudo intervenir.

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