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Portada  |  13 junio 2019

Mundial femenino: la historia de Vanina Correa, la arquera que había dejado el fútbol para ser madre

En 2010 decidió dejar de jugar para ser madre y cuatro años después nacieron Romeo y Luna.

Corría el descuento y Yui Hasegawa tuvo la bola de partido, pero apareció Vanina Correa. La arquera, única superviviente de la Albiceleste que jugó los Mundiales en 2003 y 2007, regresó tras un retiro en el que tuvo a sus mellizos para entrar en la historia de Argentina.

"Con la atajada de Correa se me paró un poco el corazón", declaró emocionada tras el partido la defensa Virgina Gómez.

Su parada aseguró el primer punto de la Albiceleste en un Mundial, ante Japón (0-0) el lunes en el Parque de los Príncipes de París, tras dos primeras ediciones del torneo (2003 y 2007) en las que solo conoció la derrota.

"Doce años más tarde volvimos y hemos tenido una sorpresa, no lo podemos creer, es un momento lindo, estamos disfrutando. Cuando tocó el silbato final se nos vino todo a la cabeza", señaló a la AFP en las tripas del Parque de los Príncipes la jugadora de 35 años sobre las lágrimas que derramaron en el césped.

Pero Vanina ya saborea su regreso triunfal. En 2010 decidió dejar de jugar para ser madre y cuatro años después nacieron Romeo y Luna.

"Estaba retirada del fútbol totalmente, no pensaba volver. Arranqué a jugar con amigas, fuimos a un torneo a Mar del Plata y me crucé con Carlos (Borrello, seleccionador), que me dijo '¿podemos hablar?'", recordó la 'Flaca' antes del Mundial sobre su regreso en 2017.

"Me dice que iba a volver a la selección y que quería que yo estuviera. Le dije que mi situación era otra, que tenía a los 'melli' (mellizos). Luego me dijo, 'estás en la lista, te cito o no'. Y le dije: 'Vuelvo'", añadió.

Con Borrello, Correa había ya compartido los Mundiales de Estados Unidos-2003 y China-2007. "En los anteriores era muy chica, y quizás mi autoexigencia hizo que no los disfrutase. Hoy lo vivo de otra manera. Pero cada experiencia es linda y diferente", analiza.

En 2003 le tocó ver los partidos desde el banco y en 2007 empezó como titular, pero un rotundo 11-0 ante Alemania, en el debut en Shanghai, le costó el puesto.

Doce años después, Correa es el pilar de una selección que ante Japón demostró saber defender al máximo nivel. En aquel 2007 el equipo argentino finalizó la primera fase con 18 goles en contra y uno a favor, ahora la situación es muy diferente.

Ante Japón, Correa estuvo muy segura en las salidas y demostró oficio, dando unos instantes de sosiego a sus compañeras cuando interceptaba el balón tras las acometidas de las 'Nadeshiko'.

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