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Curiosidades

Portada  |  27 octubre 2020

Una radio transmite en la Tierra sin que la opere ningún ser humano

Emite desde Povarovo, a unos 40 kilómetros al noroeste de Moscú. A veces se escucharon números, nombres y palabras cuyo significado nadie pudo descifrar.

En 1976 un aficionado de la onda corta reparó en los zumbidos transmitidos en la frecuencia 4.625kHz. Era un zumbido que se repetía 30 veces por minuto, todas las horas del día, todos los días del año. Desde entonces nadie pudo descifrar el misterio.

La noticia del descubrimiento comenzó a extenderse entre los entusiastas de la onda corta que se preguntaban cuál sería el fin de una emisión así.

La emisora continuó emitiendo la misma inquietante "programación" hasta comienzos de 1990, informan los colegas de Clarín, cuando cambió su repetitivo pitido por un zumbido de 0.8 segundos de duración. De manera constante, se emitía el zumbido unas 21 o 34 veces por minutos. Durante el último minuto de cara hora, el zumbido cambiaba por un tono continuo que duraba todo el minuto.

La "programación" volvió a sufrir cambios el 16 de enero de 2003, cuando se alargó la duración de los tonos que, además, pasaron a ser más agudos. Aunque, desde entonces, se ha vuelto a la señal anterior.

La emisora emitía, y sigue haciéndolo, las 24 horas del día con una potencia aproximada de 10 kW.

Pero no todos son pitidos y zumbidos, sino que es frecuente que se oigan conversaciones lejanas en ruso. Una de estas conversaciones se escuchó el 3 de noviembre del 2001: "Soy el 143. No recibo el oscilador". A lo que siguió un "Esto es lo que la sala de operaciones está enviando".

También se han escuchado mensajes, aunque muy pocos. Durante los años que se lleva monitorizando la frecuencia, parece que no han sido más de tres o cuatro los mensajes interceptados. El primero, a las 21.58 del 24 de diciembre de 1997. Varias series cortas de pitidos sustituyeron al insistente zumbido y, al cabo de un momento, una mujer hablando en ruso anunció: "Ya UVB-76. 18008. BROMAL: Boris, Roman, Olga, Mikhail, Anna, Larisa. 742, 799, 14" (los nombres son del alfabeto fonético ruso, que sirve para deletrear). El mensaje fue repetido varias veces hasta que otra serie de pitidos marcó el fin y se volvió a la monotonía del zumbido.

Esta primera emisión hablada permitió averiguar el indicativo de la emisora, UVB-76, y el lugar desde el que emitía, Povarovo, a unos 40 kilómetros al noroeste de Moscú. Sin embargo, el propósito de la emisión continuaba siendo un misterio.

Una voz similar se pudo escuchar el 12 de setiembre del 2002, aunque muy distorsionada, lo que hizo muy difícil entenderla completamente. Lo que se pudo transcribir era algo así como "UVB-76, UVB-76. 62691 Izafet 36938270".

No se volvió a escuchar ninguna otra voz hasta varios años después. Eran las 7.57 del 21 de febrero del 2006. Otra voz, extremadamente distorsionada, pero esta vez pudo grabarse: "75-59-75-59. 39-52-53-58. 5-5-2-5. Konstantin-1-9-0-9-0-8-9-8-Tatiana-Oksana-Anna-Elena-Pavel-Schuka. Konstantin 8-4. 9-7-5-5-9-Tatiana. Anna Larisa Uliyana-9-4-1-4-3-4-8".

El 2 de septiembre de 2010 se pudo escuchar en la emisora un fragmento de la mítica sinfonía del Lago de los Cisnes de Tchaikovsky. Además, se podía percibir una voz femenina recitando números del 1 al 9, con un ritmo que parecía indicar un código Morse. Tras ello, se produjo un cambio de ubicación de la estación, abandonando su lugar original en Povarovo y adoptando una nueva localización.

En 2010 los investigadores rastrearon la emisora a través de Google Maps y se toparon que estaba en una especie de búnker en una antigua base militar rusa en las afueras de Povarovo. Así fue como un grupo de seguidores y amantes del misterio se acercaron hasta la zona.

El grupo habló con la gente del lugar quienes les dijeron que ese año se había dado un gran número de tormentas en la zona.

En su interior encontraron un libro que contenía un registro de los mensajes enviados a través de la UVB-76, siendo el último de ese mismo mes de agosto, momento en el que supuestamente debieron de abandonar la zona. La señal etérea que había fascinado al mundo durante años tenía por fin la primera señal física.

Hoy, The Buzzer, o UVB-76 o MDZhB sigue emitiendo. Pero su misterio continúa, ya que nadie sabe la razón de su existencia ni quién lo opera.

Y se trata de determinar la nueva ubicación de la señal.

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