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Córdoba

Portada  |  25 noviembre 2020

El “barrilete cósmico” que vuela en lo más alto. Por Darío Illanes

Es imposible dimensionar la muerte de Diego Armando Maradona, son esas figuras que para la humanidad se convirtieron en inmortales. Te puede gustar o no el fútbol pero hay algo que debemos reconocer, Maradona fue el fútbol argentino y proyectó a nuestro país al mundo entero.

En cada rincón del planeta Maradona era más que conocido. Su pasión por la camiseta lo llevó a recibir elogios de todo tipo, “maradó…maradooo”, coreaban “Los Piojos” en 1996, luego llegaron los Ratones Paranoicos y le dedicaron “para siempre”, hasta “el potro” Rodrigo, cordobés de pura cepa le dedicó una canción.

El apellido Maradona es sinónimo de potrero, lucha, perseverancia, caída y recaída hasta llegar a la gloria eterna. Esa gloria que alcanzó en aquella final frente a Inglaterra en el mundial 86. ¿De qué planeta viniste? Decía Víctor Hugo Morales en el inolvidable relato que quedará en la historia. Pero también hay que reconocer que Diego fue algo más que fútbol.

Cayó en la desgracia de la droga que se interpuso en su camino como el peor enemigo. Con mucho esfuerzo logró reponerse pero sufrió más que una recaída. En su entorno nunca faltaron aquellos que lo guiaron por el mal camino, sin embargo, en el partido homenaje en la bombonera abrazó el cariño de toda una hinchada que le permitió seguir adelante.

Como todo ídolo popular su legado quedará vigente de por vida. No faltará quien cuestione sus actitudes, pero a mi humilde entender, no es tiempo de parar la pelota y detener la jugada en ese lugar, no por algo el Obelisco está repleto de hinchas quienes no dudaron en rendirle homenaje. Lo mismo sucedió en Nápoli y así en cada rincón del planeta porque Diego fue y será reconocido por su legado en la cancha.


Gracias Dios, gracias fútbol, gracias Maradona.

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