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Portada  |  28 noviembre 2019

Bulimia y anorexia: signos y señales de alerta de trastornos alimenticios

El 30 de Noviembre es el Día Internacional de los Trastornos Alimenticios, una oportunidad para replantearse los modelos de belleza que propone la sociedad actual y sus consecuencias nefastas en la salud física y mental de los individuos.

Una vinculación conflictiva con la comida no es natural a los seres humanos. Como animales que somos, los alimentos son una necesidad básica para nuestro desarrollo psico-motriz.

Sin embrago, los estándares de belleza poco realistas que existen en las sociedades modernas y su masiva difusión en medios de comunicación, han provocado la proliferación epidémica de trastornos alimenticios como la bulimia y la anorexia.

Esta situación se vio acentuada en los últimos años con la aparición de las redes sociales, donde en muchas ocasiones se promociona una búsqueda poco realista de la perfección. 

"Me empecé a obsesionar; me veía gordita o rellenita", confesó Gianella Brollo, paciente en recuperación, que comenzó con su primer régimen alimenticio -comúnmente llamado "dieta"- en preparación para su cumpleaños de 15, "primero empecé a dejar de lado algunos alimentos, después a hacer ejercicio excesivo". 

Gianella sentía que poco a poco se iba alejando de su grupo de amigos, de su familia; sentía que había algo que estaba mal, pero con sólo 14 años no contaba con las herramientas para pedir ayuda. 

Entre las compañeras y amigas del colegio "siempre estaban los comentarios de 'vamos a cumplir 15', 'vamos a hacer la dieta', 'vamos a llegar al verano'", una forma de contagiar "indirectamente" estas enfermedades, según describe Gianella, "yo me pregunto qué significa 'llegar al verano'".

Según Soledad Moreno, psicóloga (MP: 4643) y coordinadora de la Fundación Centro, hay una "delgada línea" entre lo que son conductas saludables y lo que pueden significar indicios de padecer algún trastorno de imagen corporal: "La dieta y la actividad física en exceso cuando se vuelven obsesiones son señales de alerta".

Además de los modelos de belleza inalcanzables, las redes sociales han contribuido a acentuar el conflicto al prestarse como punto de encuentro y difusión de información entre jóvenes que defienden la bulimia y la anorexia como estilo de vida. Estos sitios web son altamente nocivos ya que ofrecen consejos y recomendaciones para quienes busquen soluciones extremas a sus problemas de peso y están al alcance de un click. 

Afortunadamente, las redes sociales también pueden servir para luchar en contra de la proliferación de estos mensajes. Un ejemplo de ello es el caso de dos estudiantes de Sociología de la Universidad de Buenos Aires, que presentaron un spot audiovisual para fomentar la reflexión sobre el origen social de los trastornos alimenticios. 

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